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Opinion

17, otra vez. Si tuviéramos esa edad

  • julio 5, 2026
  • 4 min read
17, otra vez. Si tuviéramos esa edad

5 de julio de 2026

“El trabajo, todo lo vence”

Dr. Rodolfo Hernández García
Juez de Distrito Especializado en Materia de Trabajo

Lectores, mi hermano dice que “los dichos de los viejitos son evangelios chiquitos”, y no está en la Biblia, pero esos dichos salvan vidas; otro de esos evangelios es “Hay que experimentar en cabeza ajena”. Cuando eres joven, experimentas en cabeza de los mayores, escuchas, copias, te ahorras los golpes y cuando llegas a viejo, experimentas en cabeza de los jóvenes, vivimos a través de sus ojos, los ves correr, arriesgar, y aprendes que aún se puede.
Pero el evangelio “más bravo” —locución que usan en estos días los expertos en narración de futbol para explicar escenarios complicados en la competición del mundial— es otro: “Haz de joven, porque de viejo no esperes… porque te mueres”. Así, de joven juegas, fallas, te levantas y de viejo ya no hay tiempo para ensayos, solo hay historias.

Y al respecto, de futbol y la Ley Federal del Trabajo ¿Qué onda con Gil Mora?
Bueno, pues de lo que se comenta, Gil Mora tiene 17 años, para mi juega como de 30, piensa como de 40 y corre como de 15. Es un jugadorazo para su edad que te deja con la boca abierta.

 

Mora ya debutó, ya arrastró el balón y tiro a gol en el mundial contra Ecuador y ya nos puso a todos a discutir si ¿Está muy chico? o si ¿Hay que cuidarlo? y ahí es donde el fútbol otra vez se topa con la toga porque el talento no pide permiso, pero la ley sí está para prever cuidados especiales a los menores de edad.
La Ley Federal del Trabajo ya experimentó en cabeza ajena, y México ya aprendió qué pasa cuando a los jóvenes se explotan. Por eso el trabajo de menores tiene un capítulo especial y vigilancia especial del Estado con competencia Federal y local quien debe identificar y erradicar el trabajo infantil (Art. 173 LFT) sin soslayar el diverso capítulo para deportistas profesionales que le es complementario (arts. 292 al 303).

 

Gil Mora tiene 17 años y ya no es niño trabajador, es adolescente trabajador (13-17 años) y la ley lo trata en forma especial y diferente; aproximémonos a la protección que la ley le otorga:
1. Art. 174 LFT. Certificado médico obligatorio.
Ningún patrón puede usar sus servicios sin acreditar aptitud para el trabajo. El club no solo lo alinea, lo revisa, lo pesa, lo cuida porque si no hay certificado, no juega.
2. Art. 175 LFT. Lo prohibido.
Las cantinas, centros de vicio, labores peligrosas, trabajo que afecte moralidad. El fútbol no es cantina, pero si es discutible el entorno donde los aficionados tienen acceso al consumo de bebidas alcohólicas en los estadios, sin obviar por supuesto las presiones de los equipos profesionales para ganar en la liga que podría actuar en algún modo sobre la vida, el desarrollo y su salud física y mental.
3. Art. 175 Bis LFT. Arte, deporte y ciencia tienen regla especial.

 

Gil ¿Juega o trabaja cuando crea fútbol?, en su contexto particular está trabajando y por ello la ley exige la celebración del contrato por escrito con consentimiento de padres, no interferencia con la escuela no ponga en riesgo su salud, y pagarle mínimo lo que a un mayor de 15 para valorar su talento.
4. Art. 177 LFT. Horarios.
Máximo 6 horas diarias, en bloques de 3 horas con 1 hora de descanso y prohibido después de las 10 de la noche.
5. Art. 180 LFT. Obligación del patrón.
Gil Mora está jugando mejor que Messi a la misma edad, sino vamos a ver los hechos y datos estadísticos y mientras lo hace obliga a su patrón a cumplir con documentar, vigilar y proteger. El patrón que tenga a Gil está obligado a: tener certificado médico, llevar registro con edad y horario, darle tiempo para la escuela, capacitarlo y reportar a la autoridad porque si no, no es formador, es explotador.
6. Art. 179 LFT. Vacaciones.

Si a Gil lo revientan a los 17 por no respetar jornada, descansos, vacaciones de 18 días se desgasta el talento antes que el jugador por la falta de descanso.

El trabajo, cuando se hace bien desde joven, todo lo vence. Incluso al tiempo aunque ya no tengamos diecisiete otra vez.

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