Seis años de la promesa: la nueva justicia laboral
7 de junio de 2026
Dr. Rodolfo Hernández García
Juez de Distrito Especializado en Materia de Trabajo
El 5 de junio de 2020 no fue un día cualquiera para la justicia en México. Ese viernes, en plena pandemia, el Poder Judicial de la Federación lanzó la primera convocatoria en la historia de esta nación para integrar la primera generación de juezas y jueces de Distrito especializados en materia de trabajo.
Fue la puesta en marcha de una promesa: crear una justicia laboral moderna, sensible y cercana a la gente, bajo criterios de excelencia, rigor técnico y con los más altos estándares de profesionalismo. Se prometió que el trabajador ya no sentiría la justicia como algo lejano, el juicio duraría meses, no años y el togado entendería que detrás de cada demanda hay una familia esperando su salario, su liquidación o su reinstalación.
Hasta ese año, los conflictos entre patrones y trabajadores se resolvían en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, un modelo que a la fecha pervive con todos los cambios constitucionales.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, mejor conocido como T-MEC, incluyó como compromiso para México mantener tribunales laborales y autoridades de conciliación que sean libres, imparciales e independientes. Este mandato estructural exige que la impartición de justicia en el trabajo esté totalmente libre de injerencias políticas o sindicales y que los juicios pasaran a tribunales del Poder Judicial, con jueces especializados, orales y expeditos.
Así, el 5 de junio de 2020 empezó a tomar forma y se buscaron perfiles que no solo supieran de leyes. Se exigió saber responder con sensibilidad social, compromiso con los derechos humanos y capacidad para dictar sentencias en lenguaje claro.
Seis años después, en esta galaxia no tan lejana…
Hoy, a seis años de aquella convocatoria, toca hacer corte de caja y por supuesto que sí cumplimos en el rigor técnico. Los concursos fueron duros y se evaluó conocimiento, se calificó con lupa la resolución de casos prácticos y la exposición de temas de trabajo y seguridad social con un alto grado de complejidad.
Así, los nuevos tribunales nacieron con los integrantes mejor evaluados para cada vacante de cada plantilla en esa época. La oralidad obligó a estudiar, a preparar las audiencias y resolver situaciones complejas reales que escapan a las hipótesis de las leyes reglamentarias, porque lo único seguro es que la modernidad rebasa siempre a la norma.
Se ha cumplido en profesionalismo y los tribunales laborales son hoy modelo híbrido de administración de justicia, permeando en otras materias. El Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares toma gran parte de su inspiración, estructura y filosofía de los juicios orales, consolidando un cambio de paradigma en el litigio mexicano y en cuanto al tiempo de conclusión de los procesos, un gran porcentaje se resuelve en menos de 6 meses, lo que antes tardaba mucho más y la conciliación es percibida como verdadera herramienta de paz.
Y por lo que hace a la sensibilidad, a ser cercanos a la gente, sigue la tarea siempre se puede cumplir mejor cada vez y la convocatoria no termina en su emisión inicial. Es decir, aquella convocatoria del 5 de junio de 2020 no terminó cuando rendimos protesta y se renueva cada día, con cada expediente nuevo del turno diario.
No perder de vista que nos convocaron para hacer una justicia moderna, y lo moderno no es solo el edificio o el sistema. Y lo digo con todas sus letras: lo moderno es que una viuda entienda que le dieron la razón y por qué, ante las nuevas concepciones de familia, tiene la expectativa de una pensión. Que un trabajador sepa que su tiempo vale. Que un maestro cobre completo su prima de antigüedad.
La excelencia que nos pidieron hace seis años está en que la gente salga del tribunal y le pueda explicar a su familia, en palabras simples, que se hizo justicia. Que recibieron sus indemnizaciones. Que los deudos del fallecido obtuvieron su finiquito, pensiones, fondos de retiro y vivienda; como aquel maestro que bajando las escaleras dijo: “Nos deben sumar todas las percepciones, no solo el sueldo base”.
Seis años después, la convocatoria sigue abierta. No para ser juez, sino para ser justo.
“El trabajo, todo lo vence”
Uno de los vencedores del primer concurso, me apasiona el derecho laboral y la seguridad social.


