La vida me la cambió un diccionario

Para leer en estos tiempos, no hay que juzgar el origen de la literatura, si es digital o tradicional, porque al final, lo importante es que la literatura nos permite abrirnos al conocimiento, para forjarnos nuestro propio criterio y a la vez compartirlo con los demás, señaló la traductora, lexicógrafa y escritora Laura García Arroyo, al participar en el XVIII Festival Internacional Letras en San Luis.
La sala Flavio F. Carlos en el Teatro de la Paz, recibió el pasado martes 25 de noviembre a lectores de todas las edades, para ver a la también conductora del programa televisivo La Dichosa Palabra, aparecer en el escenario de un salto y con su grata sonrisa, comenzar con la pregunta a los asistentes: ¿Por qué leen?
Tras escuchar varias opiniones, García Arroyo manifestó que muchas veces se dice que la literatura funciona mucho “para conocerme yo, para cuestionarme yo, para forjarme una opinión, y se utiliza esta expresión porque en realidad es cierto que si yo pienso una cosa y siempre leo a gente que piensa como yo, pues va a ser muy difícil que yo me cuestione nada, porque en realidad lo que estoy haciendo es ser muy conformista con mis criterios de selección porque voy a estar siempre de acuerdo”, pero invitó a los asistentes a no ser lectores conformistas, sino acercarse y probar diferentes lecturas.
Mencionó el ejemplo del libro 50 sombras de Grey, que, si bien logró altas ventas, pudo ser para muchos el punto de inicio para acercarse a una literatura erótica más compleja, más profunda; o aquella generación de lectores de Harry Potter, que después de esas lecturas, se acercaron a otros libros del género.
Para García Arroyo, si bien las nuevas tecnologías han cambiado las formas en que se integran nuevos lectores, el amor por las letras persiste como antaño. “¿Qué ha pasado en los últimos veinte años? Que, con el surgimiento de internet, pues hay muchas más formas de leer, cuando yo le digo a la gente qué es leer, pues leer en realidad es juntar letras para formar palabras y tener un mensaje, pero se leen las etiquetas del shampoo, y eso también es lectura. ¿Es lo mismo la lectura que la literatura? ¿Es lo mismo leer que comprender, que aprehender? ¿Es lo mismo la comprensión lectora? Y eso a mí me pone a que si digo “mi mamá me mima” yo estoy leyendo, pero si a mí me ponen un ensayo o una reflexión o algo muy difícil de entender, me están retando como lector a hacer un esfuerzo, me exigen ver un poco más allá de las letras que exponen, de los trazos, y me ponen a analizar, me ponen a cuestionarme y poco a poco se va digamos construyendo un pensamiento crítico en el mejor de los casos, que para mí es otra de las consecuencias de la literatura”.
Como una vivencia personal, mencionó que antes de que naciera su hijo, no se acercaba tanto a los formatos digitales de lectura, pero cuando tuvo a su bebé, era más fácil tomar una tableta para leer que ocupar dos manos para sostener un libro tradicional y estimó que esa etapa, fue una en la que más ha podido leer.
Al reflexionar sobre la literatura en pantallas, García Arroyo indicó que tiene muchas ventajas, como agrandar la letra, agregar notas, buscar hipervínculos de palabras que no se conozca el significado, etc., “pero han surgido otro tipo de cosas, cuando hablamos del lecto espectador, es porque hablamos de una literatura pangéica, esto es, que la página se convierte en una pantalla y la pantalla en una página, eso significa que entran las cosas visualmente de otra forma, y necesito muchas más parafernalia, no sé si llamarla exactamente así, porque en realidad, que necesito imágenes, que necesito hasta música, ahora mismo hay libros que puedes estar escuchando lo que se está representando, hay mucho teatro ahí, entonces ahí es donde se habla del lecto espectador, porque en realidad uno ha dejado de ser lector para ser solamente consumidor, y se están utilizando los libros como si fueran galletas, refrescos, y no, la experiencia lectora es otra cosa. Entonces el concepto del lecto espectador es muy interesante porque nos hace posicionarnos en que somos más marketing, más que historias y eso tiene consecuencias; yo no juzgo, pero si llegan ciertas cosas que vengan a sumar, pero que no sustituyan a otras”.

Recordó a un poeta español que decía que ahora mismo leer era como viajar en tren rápido: “te subes y te trasladas al destino, pero ya no ves por la ventanilla el paisaje, los detalles ni te permite reflexionar y analizar sobre lo que estás leyendo”.
Recomendó a los asistentes, que, si un libro no los engancha, pueden dejarlo ir, ya sea para acercarse después, o bien, aprovechar la gran oferta literaria que existe en el mundo, porque leer por obligación, no permite disfrutar la experiencia.
Además, sugirió a quienes siguen a diversos booktubers para conocer sus recomendaciones, que si después de varias opciones de ese influencer no se sientan satisfechos, pueden seguir a alguien más, no quedarse estancados, como lo que sucede con quienes aseguran que solo leen por diversión, cuando la lectura puede provocar muchas más emociones: ansiedad, temor, coraje, tranquilidad, serenidad, entre otras y de esta manera, también conocer qué haría el lector si estuviera en la misma situación que le provoca esa lectura o un personaje determinado “La literatura, me obliga a sentir y a conocerme”, expresó.
En el mundo actual, dijo también, los jóvenes recurren a la literatura de distopías, es decir, a estos futuros que son fatalistas, que plantean un futuro no tan bueno, pero que es fantasioso, porque es ficción, porque no se sabe lo que va a pasar “yo lo que veo es que sobre todo los chicos lo que están haciendo es recurrir a la fantasía, a los mundos de ficción, sea lo que sea, porque la realidad que los adultos les estamos presentando es demasiado mala, entonces qué hacen: soñar ¿Cómo se sueña? En los libros, imaginando, creando mundos, personajes, si son vampiros, princesas, guerreras, y los mayores deberíamos estar atentos a ese comportamiento porque eso significa algo: que los adultos le estamos presentando un mundo tan negro, que los jóvenes buscan una vía de escape. Entonces, lo que tenemos que hacer un poco los mayores, es permitir un poco ese aislamiento, para que se olviden un poco de lo que está pasando allá afuera, y se metan en la historia, y si esos son veinte minutos o una hora, tres horas o diez minutos me da igual, pero sería muy importante que ese tiempo no estén pensando en contestar un whatsapp, en la tarea, o en atender la llamada de un amigo, sino que estén concentrados en la historia que leen”.
Antes de finalizar, y a pregunta de una asistente en el marco del 25N, García Arroyo manifestó que siempre será valioso hablar de lo que afecte a las mujeres y a la sociedad en general, y la literatura es un medio de expresión disponible para ello. Y al cierre de la conferencia, Laura respondió también la pregunta de un asistente sobre el libro que le cambió la vida, con “un diccionario me cambió la vida”, al recordar que hace veinticinco años, llegó a México para dirigir el departamento de lexicografía de Ediciones SM, lo cual le abrió las puertas a diversas actividades que la hicieron decidir quedarse en territorio mexicano.
En fecha próxima, estrenará el programa titulado La Glosería, que será transmitido por el Canal Judicial a través de los canales 630 en Sky y Total Play y el 190 de IZZI 190 y el 360 de Dish y en donde se abordarán aquellas palabras raras o significados curiosos que puedan llamar la atención de los telespectadores.



