La justicia que vivimos en el Tribunal laboral, ¡escuchar, entender y actuar!
08 de febrero de 2026.
Dr. Rodolfo Hernández García
Juez de Distrito especializado en materia de trabajo, en San Luis Potosí
Como juez de distrito especializado en materia de trabajo, con fines académicos explico que, veo de cerca las luchas y desafíos que enfrentan las personas que buscan justicia en nuestro sistema. Y puedo decir con certeza que sé lo que necesitan porque lo vivo en el tribunal todos los días, tengo veinte años observando patrones coincidentes de comportamiento de litigantes, abogados postulantes y terceros (testigos o peritos) y como juez, la anticipación por experiencia es esencial para una correcta administración.
En la semana pasada mencioné que la decisión de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es un rayo de esperanza para aquellas personas que se encuentran en una situación similar a la de la viuda que perdió a su esposo y se quedó sin pensión por parte del IMSS. Pero ello, es solo un ejemplo, la justicia no solo se trata de decisiones judiciales, se trata de entender las necesidades y luchas de las personas que están en el tribunal, algunas despedidas, otras en el desamparo por lo muerte de sus seres queridos, otras sin lo requisitos necesarios para obtener una pensión o la devolución de sus fondos de retiro y vivienda, pero ello, ninguna importancia tendría si no las patrocinan profesionales en la materia que las encaucen diligentemente, sin constituir una barrera actitudinal para el ejercicio o reclamo de sus derechos.
En mi experiencia, veo cómo algunas personas se sienten abrumadas por el sistema y no saben cómo transitarlo, y a la mínima duda es más seguro acudir a la protección de derechos fundamentales sin alguna expectativa, pero con una expectativa en la suplencia de la queja y elusión de la inoperancia, dejando a los órganos de amparo la demostración de una violación.
También, veo cómo las cargas procesales se confunden con las obligaciones procesales, buscando que el incumplimiento de las primeras genere una consecuencia procesal, eso no es nuevo, ya le decíamos desde el anterior sistema “la industria del laudo”, el despido que siempre ocurre en la puerta de acceso sin testigos, así también, las viudas y los beneficiarios luchan por obtener la pensión que les corresponde, solo para confirmar que se tiene una idea errónea de la diferencia, sin distinguir entre derechos sustantivos y procesos adjetivos civiles y laborales. He visto cómo las personas se sienten solas y desamparadas en su lucha por la justicia, al estar mal asesoradas.
Pero también he visto cómo emerge el principio de realidad, que no debe ser como un traje a la medida para todo lo que no puede justificarse objetivamente en aras de resolver un asunto, sino de ese acercamiento a la verdad que solo las partes conocen pero que no les fue posible construir con pruebas fiables, permitiendo que el juzgador apoyado de mayores indicios o pruebas indirectas forme convicción y no sea persuadido. He visto cómo las personas se sienten empoderadas cuando se cumple voluntariamente o de forma forzosa la sentencia en la que obtienen la justicia que buscan. Veo como quien asume la defensa entiende la importancia de acreditar los efectos de las causas subyacentes.
He visto cómo las familias se reconstruyen y se fortalecen gracias a la justicia, siendo esta una utopía (posibilidad histórica) o rayo de esperanza.
Entonces, ¿qué necesitan las personas que se encuentran en el tribunal? Necesitan ser escuchadas. Necesitan ser entendidas. Necesitan saber que no están solas. En el Tribunal Laboral Federal, nos encontramos personas que estamos dispuestas a ello, imparciales, independientes y autónomas.
Necesitan justicia, pero no solo justicia en el papel, sino justicia en la práctica. Necesitan saber que el sistema está de su lado. Creo que la justicia es un proceso, de escuchar, de entender y de actuar, que se repite, una y otra vez.
Ese es mi base; ¡escuchar, entender y actuar!, una y otra vez, una y otra vez. Aunque, respetando el debido proceso, aunque solo se dé el fallo en favor de una de las partes. Hay partes que aún ganando no obtienen la justicia que buscan lo que las frustra y otras que, aún ganando, pierden.
Es un proceso de trabajar juntos, ¡escuchar, entender y actuar! para crear un sistema más justo y equitativo para todos.
Como juez, he aprendido que la justicia no solo se trata de aplicar la ley, se trata de entender las necesidades y luchas de las personas, y esto lo sabemos en en el tribunal. Y es por eso por lo que, sé lo que necesitan porque lo vivo en el tribunal todos los días.


