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Opinion

Espacio de Reflexión

  • julio 19, 2026
  • 3 min read
Espacio de Reflexión

El país de las promesas perpetuas: México rumbo a 2027

 
Prometer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Proverbio popular.
 
Mientras las portadas de los diarios nacionales se llenan de cifras de inseguridad y las finanzas públicas se tensan bajo el peso de deudas y compromisos fiscales, detenciones judiciales de adversarios políticos y, en pausa los afines, en los pasillos del poder, el reloj corre con un ritmo muy distinto, en tiempos adelantados por demás claros y sin recato, disfrazados de otras cosas pero que, en donde ya han arrancado las campañas políticas. ¿La autoridad electoral? Simplemente en mutis. ¿Será perverso o, simplemente obediencia?
Para los partidos políticos, la urgencia no está en pacificar los territorios sin ley ni en blindar la economía frente a una quiebra técnica; su verdadera urgencia es el lograr los presupuestos más altos para seguir operando a costa de un País que ha perdido control social, político y desde luego en muchos casos, gobierno.
Es el eterno retorno del juego electoral mexicano: las batallas por las candidaturas ya han comenzado. Con los motores encendidos a marchas forzadas, el oficialismo y la oposición diseñan estrategias, unifican convocatorias y abren padrones con un único objetivo: asegurar el poder.
El contraste es grosero y muy notorio, pensando que la población tragará el engaño y, quizás lo hagan. Por un lado, el ciudadano de a pie se debate a diario entre la violencia y el costo de la vida; por el otro, la clase política se reparte el pastel de las próximas diputaciones, alcaldías y gubernaturas como si el país gozara de cabal salud pero, la realidad nos golpea a cada momento con mucha claridad.
El diagnóstico es claro: México sufre una desconexión estructural en su sociedad, cualquiera de las partes que la componen, donde la crisis es el escenario de fondo, pero las candidaturas son el verdadero negocio. Siempre se ha perseguido el dinero y el poder públicos.
Lo que veremos en los próximos meses no será un debate de soluciones profundas, sino una nueva pasarela de promesas recicladas, una guerra mediática que ya inició. Nos volverán a prometer la paz que no supieron construir y la prosperidad que sus propias administraciones han puesto en riesgo.
Al final, las campañas de 2027 se perfilan para ser lo mismo de siempre: una costosa distracción política pagada por un país que, entre la inseguridad y la bancarrota, ya no tiene margen para seguir financiando ilusiones que engañan a quienes les confían en sus palabras.
¿Cuando llegará el momento de vincular a responsabilidad a quienes prometiendo, no cumplan y vayan a la cárcel?
@jaimechalita
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