De la cátedra al estrado: Las futuras personas abogadas conocen la justicia real
26 de abril de 2026
Dr. Rodolfo Hernández García
“El trabajo, todo lo vence”
Juez de distrito especializado en materia de trabajo
Hay experiencias que no caben en un libro y no se aprenden subrayando jurisprudencia ni analizando artículos. Que solo se entienden cuando se inicia con la presentación en una audiencia, las partes intervienen y rinden protesta para decir la verdad; esa experiencia es la justicia en vivo.
Por eso celebro la iniciativa de la Escuela Nacional de Formación Judicial, Extensión San Luis Potosí, que ofrece abrir las puertas de los juzgados y tribunales federales a los alumnos de las facultades de derecho para presenciar audiencias de juicios o conocer su funcionamiento. Y todavía celebro más que los jóvenes hayan atendido la invitación, porque decidieron dejar por unas horas el aula para ver la justicia real.
En las facultades enseñan teoría del caso, principios procesales, control difuso, todo esto es necesario. Pero el juicio oral no es un esquema en el pizarrón: es lenguaje no verbal, manejo de tiempos, ética aplicada bajo presión. Ver por ejemplo a una persona juzgadora especializada en materia de trabajo dirigir una audiencia de conciliación, depurar hechos y admitir pruebas en 30 minutos comprende en este lapso de tiempo lo que varias clases de derecho procesal conlleva su explicación.
Así, los alumnos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí que acudieron a las salas de San Luis Potosí no vieron expedientes: vieron personas defendiendo a trabajadores que consideran justa su reclamación; postulantes de empresa que defienden su postura con documentos; observaron que el derecho laboral no es letra muerta de la Ley Federal del Trabajo, sino vidas y presupuestos que dependen de una resolución fundada y motivada.
Es por ello, que la extensión de la ENFJ en San Luis Potosí ya no solo forma al personal de carrera judicial, ahora coadyuva en la formación de la comunidad jurídica. Cuando un estudiante de octavo semestre entiende por qué se desecha una prueba, por qué se aplica perspectiva de género o por qué el principio de inmediación no es negociable, se convierte en un mejor postulante en el futuro y en consecuencia ciudadanos que exigirán mejores sentencias.
Abrir los juzgados es transparencia en movimiento, es decirle a la sociedad: “Así es cómo trabajamos, cuestionen, aprendan, participen”. Es romper el mito del juez en torre de marfil. En San Luis Potosí, las personas juzgadoras bajan del estrado sin colgar la toga y muestran que la justicia federal tiene rostro humano.
Que la Extensión San Luis Potosí encabece esta práctica no es casualidad. El Estado vive un momento clave con el —nearshoring—, la llegada de industria y los conflictos jurídicos que eso implica. En materia laboral hay un campo de trabajo fértil para quienes entiendan el nuevo mundo del trabajo y eso se logra acercándolos a la realidad antes de que firmen su primera demanda.
Varias personas estudiantes que asistieron comentaron lo mismo al salir: “No imaginaba que fuera así”. Esa frase es oro y significa que la realidad los alcanzó. Significa que tal vez alguien descubrió su vocación por la judicatura o al menos entendió que litigar no es alzar la voz, sino convencer con prueba y derecho.
La invitación a presenciar audiencias debe ser el piso, no el techo. El siguiente paso es que las facultades de derecho integren estas visitas como créditos prácticos. Que se interesen en asistir también a alumnos de contaduría, psicología, trabajo social, etc., porque la justicia es multidisciplinaria.
Aplaudo a la jueza de distrito Aracely del Rocío Hernández Castillo coordinadora de la Extensión San Luis Potosí Escuela Nacional de Formación Judicial y a su personal que la apoya por tender el puente y aplaudo a los alumnos que lo cruzaron. Porque mientras se imparte el derecho en facultades, sus estudiantes fueron a verlo donde realmente ocurre: en una sala, con partes en conflicto y un juez que, dice que “el trabajo, todo lo vence”.
Que este modelo se replique en cada circuito y que ningún abogado se titule sin haber visto, al menos una vez, cómo es la justicia en vivo. Porque un país con jueces mejor formados comienza con estudiantes que se atrevieron a más.


